Características Principales de los Hurones Domésticos
Guía de Contenidos
¿Qué características tienen los hurones?
El hurón (Mustela putorius furo) es una forma domesticada del turón europeo, de la misma familia que la comadreja (Mustela), dentro del género Mustelidae, al que pertenecen también los visones, las martas, las nutrias, y los tejones entre otros. La longitud promedio de su cuerpo alargado y delgado es de 50 cm, incluida la cola, y pesan entre 0,7 y 2,0 kg. Sus patas son patas cortas y son ágiles y gráciles en sus movimientos. También son animales casi silenciosos, que suelen emitir de tanto en tanto un sonido como un chillido, un silbido, un ladrido, o incluso algún gruñido cuando están molestos.
Los machos son bastante más grandes que las hembras. Su expectativa de vida ronda entre siete a diez años.
Hurones domésticos
La historia de la domesticación del hurón es incierta, como la de la mayoría de los animales domésticos, pero es probable que hayan sido domesticados desde hace al menos 2.500 años. Antiguamente se utilizaban para eliminar los roedores de los graneros y para cazar conejos, persiguiéndolos desde sus madrigueras. Sin embargo, todavía se utilizan para cazar pequeños mamíferos en algunas partes del mundo, pero cada vez más son animales de compañía muy populares y se mantienen sólo como mascotas. En algunas comunidades, sobre todo en zonas alejadas de las ciudades, se puede pedir un permiso para cazar utilizando hurones.
Comportamiento


Los hurones pasan entre 14 y 18 horas al día durmiendo y son más activos alrededor de las horas del amanecer y el atardecer, lo que significa que son crepusculares. Los hurones jóvenes duermen profundamente y puede ser difícil despertarlos, incluso cuando se los mueve. A muchos propietarios les preocupa que el animal esté muerto o en coma. Un hurón que tiene la boca rosada y húmeda, se siente caliente y respira lenta pero regularmente, está durmiendo profundamente. También es normal que los hurones se agiten y tiemblen cuando se despiertan, y esto no debe ser motivo de alarma.
Si están enjaulados, deben ser sacados diariamente para que hagan ejercicio y satisfagan su curiosidad; necesitan al menos una hora y un lugar para jugar. A diferencia de sus ancestros los turones, que son animales solitarios, la mayoría de los hurones viven felizmente en grupos sociales. Son territoriales, les gusta excavar y prefieren dormir en un lugar cerrado. Son enérgicos, curiosos y les gusta jugar con sus dueños. Dicen que los humanos domesticaron hurones por la curiosidad que despertaban; sea esto cierto o no, su curiosidad es superior a su instinto y esto hace que sus posibilidades de supervivencia en nuestro entorno sean bastante limitadas si no están bajo nuestra supervisión.
Al igual que muchos otros mustélidos, -la mofeta o zorrillo, por ejemplo-, los hurones tienen glándulas odoríferas cerca del ano para marcar con su olor, y pueden liberar las secreciones de sus glándulas anales cuando se asustan, pero el olor es mucho menos potente que el de sus parientes y se disipa rápidamente. Los hurones pueden reconocer a otros individuos a partir de estas secreciones, así como el sexo de los individuos desconocidos. Si están excitados, pueden realizar un comportamiento llamado «danza de la guerra de las comadrejas», caracterizado por saltos laterales frenéticos, y choques con objetos cercanos. A pesar de su nombre, no es un baile agresivo, sino una alegre invitación al juego. A menudo va acompañado de un suave y único cacareo, comúnmente conocido como «dooking». Es típico este sonido cuando saltan invitándote a jugar, o cuando están contentos de explorar y buscar escondites.
El hurón en las distintas comunidades
La mayoría de los hurones de compañía en EE.UU. se venden con las glándulas anales extirpadas, pero en muchas otras partes del mundo, incluyendo el Reino Unido y otros países europeos, esta práctica se considera una mutilación innecesaria. En España, requieren tener obligatoriamente pasaporte con chip y vacunas en regla, incluso (aunque no en todas las comunidades) es necesario vacunarlos contra la rabia.
Los hurones son la tercera mascota más frecuente en Estados Unidos después de los perros y gatos, aunque saben cómo convivir con ellos y adaptarse a las reglas del hogar. En proporción, los hurones causan muchos menos daños que los perros o gatos.
¿Cuál es el hábitat natural de un hurón?
Muchas personas tienen hurones como mascotas y saben que a este animal le gustan los lugares oscuros y cálidos para dormir. Sin embargo, muchos no saben mucho sobre el hábitat natural de la criatura. Los hurones se encuentran en muchos países del mundo, pero la especie de hurón varía según el lugar.
Regiones topográficas
Los hurones viven en diversos hábitats, como llanuras, bosques, regiones montañosas, desiertos, tundra y praderas. Habitan en madrigueras propias o de otros pequeños animales que hayan sido sus presas, y suelen convivir en grupos. Tienen hábitos nocturnos, y de allí la necesidad de proporcionarles en casa o en su jaula, un rinconcito oscuro donde pueda dormir tranquilo.
Implantes de deslorelina
Es necesario saber que para ahorrarles problemas de salud, se les debe poner un implante hormonal (cuya duración puede variar de los seis meses a más de un año) cuando alcanzan la edad recomendada, ya que al entrar en celo (si no está en tus planes que se reproduzca) estando en cautiverio, este puede prolongarse y pueden desencadenarse problemas de salud y un aumento de la agresividad. Algunos síntomas del celo que se pueden observar es la pérdida de pelaje, inflamación de sus órganos reproductores, agresividad o eccemas.
El implante que se instala entre las clavículas de los hurones con una inyección y controla la secreción de hormonas y por tanto los celos. No se recomienda la esterilización clásica (extirpación de ovarios o testículos) ya que este procedimiento puede desencadenar problemas en las glándulas adrenales.
Al estar tan emparentados con los turones, los hurones se hibridan fácilmente con ellos, lo que en ocasiones ha dado lugar a colonias asilvestradas de híbridos de turón y hurón que han causado daños a la fauna autóctona, especialmente en Nueva Zelanda.

